¡Y los calzoncillos que te los lave tu madre!
Tu que te creías que tu chica lo era todo. Tu que sonreías, ahora lloras como un bobo. Te juró amor eterno y en seguida te casaste. Te pusiste muy tierno y sobrevino el desastre. Fué la mañana siguiente a la primera noche, estabas hincando el diente y llegó aquel reproche. ¡Los calzoncillos que te los lave tu madre! ¿Que dices cariño? ¡Que los calzoncillos te los lave tu madre! pero...¿Que pasa mi cielo? ¡Que yo no te lavo más calzoncillos!, que están muy sucios y tienen orificios. Soy huérfana de padre y no tengo hermanos, y jamás había visto calzoncillos tan marranos. ¿No sabes cariño que de estos menesteres, se ocuparon siempre con gusto las mujeres? A mi no me pillas en este tomate. ¡Los calzoncillos que te los lave tu madre! Le contaste a tu madre lo que había pasado y ella en seguida se puso de tu lado. Hija mía, tu eres su mujer, y lo debes comprender. Lavando a menudo su ropa interior, le conocerás mucho mejor. Tu madre, la pobre que va a decir, si vió el cielo abierto al verte...
Comentaris
Publica un comentari a l'entrada